Las aceitunas son una de las grandes controversias de la vida. Sólo una selecta minoría de las personas que yo conozco se dignan a probarlas, hecho que yo tomo con estoicismo y con la satisfactoria filosofía de “no importa, así hay más para mí”. No muchos aman las aceitunas con la intensidad hiperbólica de esta cocinera: como buena peruana he probado aceitunas de todos tipos, verdes y negras, grandes y pequeñas, en salmuera y en lata (puaj). De niña, cuando me llevaban a comprar aceitunas, había que regresar a medio camino porque yo solita me había hecho cargo de medio kilo de delectables aceitunitas negras, tal es mi pasión desenfrenada por estas divinas bolitas carnosas y suculentas. Mejor ni hablemos de las atroces latas de “aceitunas” falsas que parecen de cartón remojado en agua con sal, las que aparecen en pizzas y sanguchitos. No, lo que se necesita para esta receta es una mezcla de aceitunas peruanas negras (de botija) y las españolas manzanillo: las peruanas yo las compro en Muñoz y Nanne y las verdes aparecen por todo lado (yo compro marca Ybarra).
Aceitunas marinadas con limón, ajo y tomillo8 rodajas de limón, cortadas en cuartos1 frasco pequeño de aceitunas verdes enteras, sin rellenar (de unos 180g escurridos)1 bolsita de aceitunas negras peruanas, con o sin semilla1 y 1/2 cucharaditas de tomillo seco2 dientes de ajo majadosUna botella de aceite de olivaMezclar todos los ingredientes (excepto el aceite) en un tazón y revolverlos bien. Pasarlo a una jarra de conservas hermética, esterilizada con agua hirviendo. Verter el aceite de oliva por encima, hasta cubrir las aceitunas. Cerrar bien la jarra y refrigerarla por unos dos días antes de empezar a comerse las aceitunas. Saben mejor a temperatura ambiente, así que es bueno sacar la porción deseada y dejarla unos minutos fuera del refrió antes de comerla con pan fresco. Es normal que el aceite se ponga espeso y opaco con el frío, pero regresa a su textura normal al calentarse. ¡Provecho!

Las aceitunas son una de las grandes controversias de la vida. Sólo una selecta minoría de las personas que yo conozco se dignan a probarlas, hecho que yo tomo con estoicismo y con la satisfactoria filosofía de “no importa, así hay más para mí”. No muchos aman las aceitunas con la intensidad hiperbólica de esta cocinera: como buena peruana he probado aceitunas de todos tipos, verdes y negras, grandes y pequeñas, en salmuera y en lata (puaj). De niña, cuando me llevaban a comprar aceitunas, había que regresar a medio camino porque yo solita me había hecho cargo de medio kilo de delectables aceitunitas negras, tal es mi pasión desenfrenada por estas divinas bolitas carnosas y suculentas. Mejor ni hablemos de las atroces latas de “aceitunas” falsas que parecen de cartón remojado en agua con sal, las que aparecen en pizzas y sanguchitos. No, lo que se necesita para esta receta es una mezcla de aceitunas peruanas negras (de botija) y las españolas manzanillo: las peruanas yo las compro en Muñoz y Nanne y las verdes aparecen por todo lado (yo compro marca Ybarra).


Aceitunas marinadas con limón, ajo y tomillo
8 rodajas de limón, cortadas en cuartos
1 frasco pequeño de aceitunas verdes enteras, sin rellenar (de unos 180g escurridos)
1 bolsita de aceitunas negras peruanas, con o sin semilla
1 y 1/2 cucharaditas de tomillo seco
2 dientes de ajo majados
Una botella de aceite de oliva

Mezclar todos los ingredientes (excepto el aceite) en un tazón y revolverlos bien. Pasarlo a una jarra de conservas hermética, esterilizada con agua hirviendo. Verter el aceite de oliva por encima, hasta cubrir las aceitunas. Cerrar bien la jarra y refrigerarla por unos dos días antes de empezar a comerse las aceitunas. Saben mejor a temperatura ambiente, así que es bueno sacar la porción deseada y dejarla unos minutos fuera del refrió antes de comerla con pan fresco. Es normal que el aceite se ponga espeso y opaco con el frío, pero regresa a su textura normal al calentarse. ¡Provecho!

Las aceitunas son una de las grandes controversias de la vida. Sólo una selecta minoría de las personas que yo conozco se dignan a probarlas, hecho que yo tomo con estoicismo y con la satisfactoria filosofía de “no importa, así hay más para mí”. No muchos aman las aceitunas con la intensidad hiperbólica de esta cocinera: como buena peruana he probado aceitunas de todos tipos, verdes y negras, grandes y pequeñas, en salmuera y en lata (puaj). De niña, cuando me llevaban a comprar aceitunas, había que regresar a medio camino porque yo solita me había hecho cargo de medio kilo de delectables aceitunitas negras, tal es mi pasión desenfrenada por estas divinas bolitas carnosas y suculentas. Mejor ni hablemos de las atroces latas de “aceitunas” falsas que parecen de cartón remojado en agua con sal, las que aparecen en pizzas y sanguchitos. No, lo que se necesita para esta receta es una mezcla de aceitunas peruanas negras (de botija) y las españolas manzanillo: las peruanas yo las compro en Muñoz y Nanne y las verdes aparecen por todo lado (yo compro marca Ybarra).
Aceitunas marinadas con limón, ajo y tomillo8 rodajas de limón, cortadas en cuartos1 frasco pequeño de aceitunas verdes enteras, sin rellenar (de unos 180g escurridos)1 bolsita de aceitunas negras peruanas, con o sin semilla1 y 1/2 cucharaditas de tomillo seco2 dientes de ajo majadosUna botella de aceite de olivaMezclar todos los ingredientes (excepto el aceite) en un tazón y revolverlos bien. Pasarlo a una jarra de conservas hermética, esterilizada con agua hirviendo. Verter el aceite de oliva por encima, hasta cubrir las aceitunas. Cerrar bien la jarra y refrigerarla por unos dos días antes de empezar a comerse las aceitunas. Saben mejor a temperatura ambiente, así que es bueno sacar la porción deseada y dejarla unos minutos fuera del refrió antes de comerla con pan fresco. Es normal que el aceite se ponga espeso y opaco con el frío, pero regresa a su textura normal al calentarse. ¡Provecho!

Las aceitunas son una de las grandes controversias de la vida. Sólo una selecta minoría de las personas que yo conozco se dignan a probarlas, hecho que yo tomo con estoicismo y con la satisfactoria filosofía de “no importa, así hay más para mí”. No muchos aman las aceitunas con la intensidad hiperbólica de esta cocinera: como buena peruana he probado aceitunas de todos tipos, verdes y negras, grandes y pequeñas, en salmuera y en lata (puaj). De niña, cuando me llevaban a comprar aceitunas, había que regresar a medio camino porque yo solita me había hecho cargo de medio kilo de delectables aceitunitas negras, tal es mi pasión desenfrenada por estas divinas bolitas carnosas y suculentas. Mejor ni hablemos de las atroces latas de “aceitunas” falsas que parecen de cartón remojado en agua con sal, las que aparecen en pizzas y sanguchitos. No, lo que se necesita para esta receta es una mezcla de aceitunas peruanas negras (de botija) y las españolas manzanillo: las peruanas yo las compro en Muñoz y Nanne y las verdes aparecen por todo lado (yo compro marca Ybarra).


Aceitunas marinadas con limón, ajo y tomillo
8 rodajas de limón, cortadas en cuartos
1 frasco pequeño de aceitunas verdes enteras, sin rellenar (de unos 180g escurridos)
1 bolsita de aceitunas negras peruanas, con o sin semilla
1 y 1/2 cucharaditas de tomillo seco
2 dientes de ajo majados
Una botella de aceite de oliva

Mezclar todos los ingredientes (excepto el aceite) en un tazón y revolverlos bien. Pasarlo a una jarra de conservas hermética, esterilizada con agua hirviendo. Verter el aceite de oliva por encima, hasta cubrir las aceitunas. Cerrar bien la jarra y refrigerarla por unos dos días antes de empezar a comerse las aceitunas. Saben mejor a temperatura ambiente, así que es bueno sacar la porción deseada y dejarla unos minutos fuera del refrió antes de comerla con pan fresco. Es normal que el aceite se ponga espeso y opaco con el frío, pero regresa a su textura normal al calentarse. ¡Provecho!

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